Prometía ser un día frio, pero cálido en relación con las personas ya que en cada salida hemos ido fortaleciendo las relaciones, conociéndonos más y formando cada dia más piña. Una vez llegamos al aparcamiento, la sensación pese al optimismo inicial de todos era un tanto desoladora.
Los estragos de la ausencia de lluvias, hacían ver una presa de agua bajo mínimos en cuanto al nivel y capacidad de agua. Esa sensación desoladora, nos acompañó en diversas ocasiones. Se intercalaba el nivel del río, sin prácticamente agua, una sensación algo triste, pero que no eclipsaba para nada la belleza de los paisajes que transitábamos, y las hermosas vistas que se divisaban en las subidas, mientras parábamos a descansar en ciertas partes del trayecto.
Lo cierto es que para mí fue una jornada diferente porque el track no quería funcionar correctamente y eso hacía que nos quisiéramos dividir pero no lo hacíamos gracias al buen hacer de los que lo dirigían la salida. Las personas voluntarias de CIM siempre nos llevaban a buen puerto y consiguen que la jornada sea muy amena incluso cuando podíamos ver los cambios en el paisaje tan pronunciados debido a los cambios del nivel del agua comparado con otros años. Había personas que venían por primera vez a una salida de CIM, otras que repetían, otras personas de prácticas que repetíamos… Como siempre éramos un equipo de personas, caminando en inclusión por la naturaleza. Todas disfrutamos de las vistas, del ambiente, de las maravillas de Siurana.
Llegamos al precioso pueblo de a Siurana situado en la parte alta de una de las montañas y un pueblo considerado uno de los más bonitos de Cataluña. Fue un regalo, poder sentarnos en un suelo rocoso y poder comer con una compañía y una vista tan espectacular.
Al volver por la ruta (que era circular) hubo un imprevisto ya que una persona tuvo un problema de salud por el cual no podía continuar con el recorrido caminado. Esta circunstancia gracias a los protocolos que están establecidos en la entidad, la buena organización y el trabajo en equipo no impidió que se pudiera finalizar la salida sin mayores dificultades y sin “robarnos la sonrisa”. Muchas veces no podemos cambiar la situación (problema de salud de una persona) pero sí podemos cambiar la forma de sentirla, vivirla y pensarla. Podemos acompañar a esta persona, hacer que no se sienta mal por ello, incluirla en la salida, gestionarlo de forma adecuada… ¡y disfrutar de todo lo que podemos realizar en compañía! Con los apoyos y el entorno necesario las situaciones pueden cambiar y mucho. La inclusividad es algo que recae en todas las personas y es muy importante poner los recursos necesarios, para que todas las personas se sientan comprendidas, atendidas y acompañadas. Una vez más CIM Project y el motivo de su existencia, volvió a materializarse y a ser tangible, sin excepción, para todas las personas. Esta noticia la estoy redactando yo (estudiante de prácticas) y quiero aprovechar la ocasión para resaltar el buen hacer y colaboración de Antonio y de Myriam quienes con sus actos y predisposición fueron un gran ejemplo.
Las personas que acudieron por primera vez comentaron que se habían sentido muy bien acogidas y que se sintieron felices en la salida, incluso ante el imprevisto gracias a la buena gestión. No solo disfruté de las vistas, la compañía y el aprendizaje constante como en cada salida sino que también descubrí la importancia de la resolución de conflictos y de como la “teoría” por muy pesada que pueda parecer es esencial para disfrutar con seguridad.








